Murillo en el expolio europeo

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La Inmaculada Concepción de Murillo, saqueada por las tropas de Napoleón y que actualmente pertenece a la colección permanente del Museo del Prado / Fotografía: Museo del Prado

Por primera vez y hasta el 20 de enero puede visitarse la Inmaculada Concepción de Murillo en su emplazamiento original, el Hospital de los Venerables de Sevilla, con motivo de una exposición temporal. La obra fue robada por el mariscal Soult en 1810, y supone un ejemplo más del gran expolio de obras de arte que se realizó en Europa durante el siglo XIX.

La Inmaculada Concepción de los Venerables, obra de Murillo, se encuentra actualmente en el Hospital de los Venerables Sacerdotes de Sevilla, sede de la Fundación Focus-Abengoa, con motivo de una exposición temporal. Hacía dos siglos que esta pintura no regresaba a su emplazamiento original, y no permanecerá aquí por mucho tiempo. El 20 de enero finalizará la exposición Murillo & Justino de Neve: El arte de la amistad, que ha traído de vuelta a Sevilla, por unos meses, una serie de obras que fueron expoliadas o vendidas en subastas allá por el siglo XIX y que desde entonces pasaron a engrosar colecciones de museos extranjeros. Es el caso del retrato de Justino de Neve o del autorretrato de Murillo, que pertenecen actualmente a la National Gallery británica, o del óleo Joven con cesta de frutas y verduras, cuya actual residencia es el Museo Nacional de Edimburgo, en Escocia.

Esta Inmaculada fue pintada por Murillo hacia 1678 por encargo de Justino de Neve, canónigo de la Catedral de Sevilla y presidente eclesiástico del Hospital de los Venerables, quien la cedió posteriormente a dicho Hospital. Durante la ocupación de Sevilla por las tropas francesas de Napoleón en 1810, el mariscal Soult protagonizó un saqueo de iglesias, conventos y casas particulares con el fin de recopilar obras de arte que engrosarían los museos que Napoleón planeaba crear, así como su colección personal. Una de las obras expoliadas fue precisamente esta Inmaculada, que posteriormente sería subastada y adquirida por el Museo del Louvre. Mucho tiempo después, la galería francesa aceptaría el cambio de esta obra por otra de Velázquez que fuera propiedad del Museo del Prado, donde se encuentra actualmente. Nunca antes regresó a su lugar de origen en el altar de la Iglesia del Hospital de los Venerables; hasta ahora, que permanecerá expuesta en este centro hasta el fin de la exposición.

El robo de esta Inmaculada y de muchas otras obras de Murillo es solo un ejemplo de esta práctica expoliadora que se hizo tan común en torno al siglo XIX. Cuando un país era invadido por las tropas enemigas, el saqueo de obras de arte solía ser una de sus prioridades. De ahí que las galerías extranjeras estén repletas de obras expoliadas. El friso del Partenón se expone en el Museo Británico de Londres, a donde fue trasladado con el objetivo de protegerlo durante la Segunda Guerra Mundial y que nunca fue devuelto al país, invocando a su ley de patrimonio que considera inglés todo aquello que se encuentre en territorio inglés. La polémica obra del Renacimiento italiano, La última cena de Da Vinci, se encuentra en París (Museo del Louvre) como consecuencia del paso de las tropas napoleónicas por Italia. Como curiosidad, es reseñable mencionar que Napoleón reunió a un comité de artistas franceses que aportaron su criterio a la hora de valorar y elegir las obras que iban a ser expoliadas.

Permanece abierto el debate sobre la conveniencia de regresar a sus países de origen las obras artísticas que conforman su patrimonio. Sin embargo, las galerías y museos, amparados por las leyes de patrimonio y su más que obvia negativa a llevar a cabo dicha acción, continúan exponiendo en su interior obras de arte que podríamos llamar ilegítimas. Así, con un breve paseo por el Museo Británico londinense o por el Louvre de París puede uno llevarse la impresión de haber visitado medio mundo. Este hecho evoca sombras y luces, pero no hay que olvidar que es fruto de un expolio europeo aún impune que ha retirado de gran cantidad de países el patrimonio cultural que un día les regalaron sus artistas, y que con ello se distorsiona una parte de la Historia.

  • La Inmaculada Concepción de Murillo, junto con otras obras de este pintor, puede visitarse hasta el 20 de enero de 2013 en el Hospital de los Venerables de Sevilla.

Fuentes:

– Exposición Murillo & Justino de Neve: El arte de la amistad.

– Revista Descubrir el arte, nº 167

– Enrique Valdivieso en la Enciclopedia online del Museo del Prado

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